PRESENTACIÓN

Acabados mis estudios de humanidades me encuentro ante un inmenso precipicio en el que si uno se descuida puede caerse y acabar en el paro por la vía rápida o acabar de reponedor licenciado en el «Condis». Lo ideal sería dedicarme a algo relacionado con mis estudios pero el primer problema es que la mayoría de la gente, aunque el Miquel Berga (decano de Humanidades) diga lo contrario, no sabe qué son las humanidades. Una vez una señora me dijo que mi carrera era muy bonita, que estaba muy bien eso de ir a los países en conflicto y ayudar a la gente. La mujer pensaba que las «acciones humanitarias» las llevan a cabo los humanistas, lo que en el fondo tiene su lógica. Cuando uno compra el pan sabe que el pan lo ha hecho el panadero, y no espera que haya sido el fontanero. En el caso de las «acciones humanitarias» sucede un oxímoron; las realizan los militares. Está claro que entre la RAE y el gobierno de turno nos han quitado la que sería nuestra función; hacer acciones humanitarias. Sigue pues el interrogante de averiguar que hacen o que producen los humanistas. Dado el carácter abstracto del tema me gusta pensar que mientras que el inmigrante subsahariano sin papeles produce lechugas y otros alimentos para el cuerpo, el humanista licenciado y con un sueldo parecido al del inmigrante produce «alimento para la mente».

Para evitar confusiones normalmente digo que estudio «Filosofía y letras». La gente sigue sin saber que es pero como les suena más se dan por satisfechos. Normalmente empiezo mis cartas de presentación, explicando en que consisten: «la licenciatura en humanidades comprende la siguientes materias literatura, filosofía, historia e historia del arte relacionadas todas ellas de forma transversal. El humanista no es un especialista, es un generalista. Su formación transversal le permite cambiar de perspectiva según lo requieran las circunstancias y con ello superar las limitaciones de una especialización excesiva.» Otra manera que tengo de explicarlo es que en un museo ante un cuadro el humanista es capaz de hablarte de su composición, el uso símbólico de los colores, su significado, pero también puede hablarte del movimiento literario al que está asociado, las circunstancias históricos que de algún modo influyeron, y la corriente de pensamiento filosófico con las que el autor se identificaba lo que permite entender mejor el significado del cuadro.

Las humanidades son como la posmodernidad literaria. Admitir que ya está todo dicho y ser el que más gracia tiene a la hora de citar a otra gente.

El pastiche o parodia son el principal mecanismo de la posmodernidad. Al transgredir la norma se pone en evidencia el mecanismo del modelo. Además tiene la ventaja de que te ríes un rato.

1 Comment:

Bea

querido pan:

cada miga de tus palabras hace que cada vez cobre mas sentido mi afan por hacerme de las fuerzas armadas y que mi carrera tenga un puto sentido. bienvenida la parodia y toma oximoron: un humanista es... un trozo de pan!!

B.