Resaca Literaria

El otro día salí por la noche hasta altas horas de la madrugada. Cuando me fui a dormir soñé lo siguiente. «Estamos un amigo y yo en un bar. El bar tiene las mesas de madera y unos taburetes cuadrados muy pequeños hechos de la misma madera. Está lleno de gente y todo el mundo está muy eufórico. El Costa, mi amigo, está sentado a mi derecha y delante tenemos a una chica con la que estamos intentando entablar conversación. Ella es morena, tiene el pelo liso, lleva gafas y un pircing en la nariz. Ante el poco interés que le suscitamos le digo a mi amigo:
- Para qué molestarnos, si ella no es de verdad. Forma parte de mi sueño y en realidad no existe.
- Sí, es verdad, para qué perder el tiempo con ella, vamos a buscar otra
- Costa no sé que hablas, tu también eres parte de mi sueño y tampoco existes.
Hay un relato de Woody Allen dentro del recopilatorio «Cómo acabar de una vez por todas con la cultura» (Tusquets, 1996), en el que ocurre algo similar. Un personaje llamado Woody Allen autor también de novelas y películas se encuentra en un escenario y se dirige al público allí asistente. El personaje les dice que él es autor de ese relato y que todas las personas del público son personajes de ficción inventados por él. Indignada, una mujer se levanta de entre los espectadores y le dice que ella no es ningún personaje de ficción y que la prueba de ello es que tiene un hijo que estudia en la universidad de Columbia. El personaje llamado woody Allen y autoproclamado autor del relato le responde, para risa del resto de asistentes, que su hijo no solo es un personaje de ficción sino que además es gay.
No voy a entrar en las consideraciones de si yo soñaba que soñaba, o si fui consciente de que estaba soñando mientras soñaba. En el fondo da igual, podría ser una artimaña para llamar la atención sobre un relato que me he inventado. Soñada o no la historia funciona igual.

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