El cielo despejado

Pipiu Piu Pipiu Piu Pipiu Pipiu. La habitación está casi a oscuras. La persiana nunca ha cerrado del todo y deja que se cuelen un par de rayos de luz gris. Mueve la mano torpemente por la mesilla de noche en busca del interruptor de la lámpara. Click . Se levanta. Una silla aparece en la trayectoria de su pie descalzo. Grita por el dolor. Los ojos le van con lack. Está dormido. Sube la persiana. Ras ras. Afuera el cielo está nublado. Se dirige a la habitación contigua. Antes de encender el interruptor duda unos segundos. Se pregunta si estará ahí. No lo ve desde la noche anterior. Tiene la esperanza de que no sea el mismo. De que haya cogido sus cosas y haya huido. Enciende la luz. Pero está ahí. Tal y como lo dejó la noche anterior. Lo mira y él le devuelve la mirada. Con los ojos entreabiertos observa su rostro. La cicatriz en la mejilla derecha que se hizo con cuatro años. Pequeños pelos en su entrecejo. Un punto negro. Escudriña su frente en busca de una respuesta invisible a sus ojos. Pero del mismo modo que la noche anterior no la halla. Quizás no haya nada que buscar. Quizás sea un acto reflejo. Le mira a él porque no tiene a nadie más quien mirar. No desea que se vaya por rencor, sino porque quiere alguien que sí que tenga la respuesta. Al menos alguien cuyo rostro aparente tenerla. Puede que mañana. Abre el grifo del agua caliente.
El vapor inunda el espejo.

3 Comentarios:

Anónimo

Me encanta el hecho de que sepamos que es un desencuentro amoroso y no lo podamos asegurar, porque podría ser un hijo o cualquier otro tipo de relación. Podría ser un espejo. (?) Bueno, genial lo de la habitación "contigua", ése sí es el campo semántico del adjetivo en cuestión. Seguimos con la melancolía, veo.

Pan

Como mucha gente sabia y lista que le da nombres complicados a las cosas, creo que por mucho uno se empeñe el significado de un texto se lo da la persona que lo lee. En este caso concreto la gracia del texto es precisamente su ambigüedad, y es en esa ambigüedad, en esa omisión donde cada uno rellena los silencios como quiere.

Pan

Luarna

En cine se dice que un guión lo escriben el guionista, el director, el montador y el espectador.

Y que esta última lectura es la que verdaderamente importa.