El eterno retorno

Superman llega cansado a las ocho de la mañana a su apartamento de Metrópolis. Deja una peluca y una barba postizas sobre el sillón del comedor. Loys Lane aparece en ese momento ataviada con una vieja bata de estar por casa de hombre.
-       ¿De dónde vienes a esta hora? He estado preocupada, por ti, normalmente no tardas tanto, podrías haber llamado.
-       He estado trabajando toda la noche.
-       No es cierto. He buscado por todos los canales de noticias y ninguno a hablado de ti.
Entonces Superman se quita una larga capa marrón con el ribete de lana blanca y la dobla cuidadosamente. La guarda en el armario y coloca encima una corona. Loys lo observa de pie atónita.
-       Ahora entiendo, lo entiendo todo. – asiente Loys – Cariño ¿Por qué no me lo habías contado?
Poco después de atizar por última vez a Lex Lutor, Clark Kent fue despedido del Daily Planet por negarse a revelar la fuente de uno de sus artículos. Aquello derivó en una investigación que reveló que Clark Kent se inventaba sus fuentes, eso o que en realidad Clark Kent era un poderoso extraterrestre capaz de dar la vuelta al mundo en cuestión de segundos. Después de aquello encontró empleo a través de una ETT. Estuvo durante seis meses trabajando en diversos sitios, a razón de dos por día. También trató de encontrar trabajo como Superman, pero descubrió que en general ningún jefe quiere tener de empleado a alguien que puede desintegrarte con la mirada. Finalmente consiguió encontrar trabajo como redactor deportivo en un periódico gratuito.
Hace unos meses se encontraba en su minúscula mesa de la redacción del periódico cuando la secretaria le avisó de que le habían venido a ver tres confidentes que respondían al alias de los reyes magos.
-       Queremos que trabajes para nosotros.- Dijo el del pelo blanco.
-       Pues verán será un poco complicado porque además de redactar los deportes, también redacto los horóscopos y soy el encargado de las fotocopias.
-       Como Superman – dijo el que iba en medio.
-       No los entiendo, no sé de qué me hablan.
-       Mira hermano no nos vaciles, te ofrecemos un trato y si decimos que trabajarás para nosotros como la puñetera caperucita roja, trabajarás como ella. Y punto. –Dijo el negro.
-       Y queremos que trabajes como Superman - dijo el de en medio.
Clark Kent entendió que aquellos hombres hablaban en serio.
-       Pero... ¿Cómo saben ustedes mi identidad secreta?
-       Ya te lo ha dicho la recepcionista somos ®Los Tres Reyes Magos reyes de Oriente y lo sabemos todo, incluso que a veces tiras los botes de mayonesa al contenedor verde sin quitarles la tapa de latón.
Clark Kent miró detenidamente a los tres hombres. A primera vista pasaban por un grupo de tres ancianos ricos de esos que se dedican a seducir jovencitas en discotecas pijas. Los tres vestían idénticos trajes de Armani a juego con el color de sus cabellos, llevaban unas gruesas gafas Gucci y calzaban zapatos de piel de cocodrilo.
-       ¿Y sus camellos, sus capas, sus coronas?
-       Eso es nuestra ropa de trabajo, ¿o caso te crees que Gene Simmons(ver enlace) va disfrazado por su casa?
Clark Kent no pudo negarse, a penas llegaba a final de mes y la mitad de su sueldo se le iba en mayas de lycra azul. Acordaron que le pagarían en alitas de pollo estilo tejano sin marcar fácilmente revendibles en el mercado negro de las alitas de pollo. A las cinco horas del día 5 le enviarían la dirección del almacén donde recoger la mercancía. Se tendría que poner otro atuendo distinto al que utilizaba normalmente. Si alguien le preguntaba, él era Gaspar. Si alguien le preguntaba por los otros dos reyes, le debía decir que se habían dividido para ir más rápido. Si alguien le preguntaba por los camellos, tenían la gripe. Si alguien seguía preguntando podía dejarlo inconsciente con un pellizco.
-       Te prepararé un café – dice Loys.
-       Estoy harto, no aguanto más.
-       ¿Prefieres té?
-       Quiero decir que estoy harto de los trabajos mal pagados, de ser Superman, de luchar por el bien y la libertad siempre gratis.
-       ¿Y por qué no atracas el banco de la reserva federal?
-       No puedo, sería traicionar todos aquellos ideales por los que he luchado. Soy esclavo de mis ideales.
-       Piensa que con tus superfuerza y velocidad nadie se daría cuenta.
-       El poder no reside en las cosas que uno hace, sino en aquellas que aun pudiendo hacerlas decide no hacerlas y dárselas a Michael Bay para que haga una película con ellas. Lo contrario es la clase de pensamiento que tendría un supervillano de tres al cuarto.
-       Yo lo veo más como un pago indirecto por todas las veces que has salvado el mundo.
-       Loys en serio para ya con eso, no pienso atracar ningún banco.
-       Voy a hacer el café.
-       No soporto más que la gente me valoré solo por mi físico, soy algo más que un superhombre, me gustaría que me valorasen por mis ideas. A veces siento que no soy dueño de mi destino, como si alguien escribiese lo que debo decir o hacer. Loys he pedido en el periódico que me den una columna. Me gustaría escribir articuentos o incluso pintar. Algún trabajo en el que realmente pueda expresar lo que llevo dentro. No sé si me explico, me entiendes Loys. ¿Loys? – dice alzando la voz.
- Cariño creo que el café ha subido, ¿puedes apagarlo? – le grita Loys desde el baño.

2 Comentarios:

Antonia

Estoy de acuerdo con tu definición de poder" el poder no reside en las cosas que uno hace si no en las que no haces pudiedo hacerlas".Pero este dejar de hacer voluntario también forma parte de nosotros y nos define como personas.

Me ha gustado mucho tu relato, !pobre superhombre! mimalo de vez en cuando.

Pan

Esto... pues gracias. Aunque debo admitir que la definición de poder no es mía, quiero decir que yo ni mi planteo esas cosas, suficiente tengo con saber que haré esta noche. La escribí pensando en lo que diría superman, o "tio Ben" de spiderman, no se si parafraseé alguna de las películas pero sin duda me inspiré en ellas. Pero gracias de todos modos.
A mi lo que siempre me ha gustado aunque no tiene que ver con las definiciones de poder son los bizcochos. Esos bizcochos caseros recubiertos de chocolate y rellenos de mermelada que uno moja en el café con leche. Si a colón le hubieran dicho que la tierra no era plana sino que tenía forma de bizcocho hubiera desistido en intentar demostrar que era esférica (que no redonda) continua en la entrada siguiente.