El hámster


Eloy Martínez Taula, reclinado en su butaca de diseño, divaga sobre cual va a ser el tema de su próxima obra. Se considera un creador de ideas, un artesano de la cultura. Lleva años haciéndolo. Desde la ventana del despacho que comparte con un joven profesor de filosofía venido de Urbino, piensa en el tema de su nuevo libro. Observa la parada del autobús en la calle, hay una pareja de jubilados. Puede que esperen el 14. Son los primeros días de invierno y un viento gélido corretea por las calles. Los dos ancianos arriman su espalda contra el cristal para resguardarse. Ella coge con fuerza su bolso. Él tiene las manos metidas en un abrigo largo y se esfuerza por apretarlo contra su cuerpo. Eloy Martínez Taula los desconoce por completo, pero bastaría estirar la descripción anterior parafraseando a Camus o Dickens para tener una nueva obra. Pero no lo quiere hacer, le resultaría demasiado fácil. Su anterior libro «Aftercook» fue un ensayo sobre la hipertextualidad derivada de la estética web 2.0 en los recetarios de cocina que regalan en las revistas de las grandes superficies como el Carrefour y el Lidel. Fue en éxito. Eloy Martínez Taula estuvo tres años dando conferencias por los principales certámenes culturales de Europa además de algunas ferias de cocina local que lo invitaban como figura de renombre. Pero se ha cansado de la fama, no quiere dar más entrevistas para la contraportada de periódicos, no quiere volver a fingir ser amable con políticos que lo único que quieren es hacerse la foto con él. Ahora sólo siente la imperiosa necesidad de volver a escribir, de recrearse en la trascendencia de las posibilidades de los nuevos géneros narrativos, de apuntar aquello que nadie aún ha señalado. La mayoría de sus colegas suelen decir a sus alumnos de doctorado que es imposible ser original a estas alturas. Pero él sabe que no es cierto. Es una manera que tienen de cubrirse las espaldas y lastrar la competencia. Se rasca la cabeza y entonces cae en la cuenta de que se le ha movido el postizo. Conecta la webcam de su imac y con sumo cuidado se lo pone en su sitio. Le costó una fortuna. Es tan bueno que incluso se puede despeinar como si fuera de verdad. Una vez le hizo el amor a una alumna sin quitárselo y ella no lo notó. Se ridiculiza a la gente que usa un postizo, sin embargo a todo el mundo le gustan los tatuajes y son artificiales… es un sinsentido. Nunca ha pretendido justificarse ante nadie pero en su caso que es un malabarista de las ideas es una decisión que va más allá de una mera cuestión estética. Le gusta aplicar a todos los aspectos de sí mismo, el mismo control que tiene sobre la expresión de sus ideas. Llevar hasta el mismo lugar el preciosismo que utiliza en su lenguaje. Al fin y al cabo todo es expresión de su yo, de sí mismo, de las ideas que están en él. El otro día escuchó un profesor de una facultad de comunicación que decía que ahora la gente construía su identidad a través de sus actos de compra. Aunque el apunte era bueno discrepa de su enfoque, el sujeto actual atrapado en el tiempo entendido como estar-ahí del ser-ahí porque-sí, ríe solo por el chiste heideggeriano que acababa de pensar, tiene la voluntad de poder ser según la percepción. Por eso tal y como ya apuntó en «AfterCook» Karlos Arguiñano obtiene más dinero de su programa de tele que de sus libros, porque vivimos la sociedad de la percepción, del gran hermano, del Facebook, del Fotolog, del voyeurismo 2.0. Todo es susceptible de ser transmitido en la pantalla y ante esta situación él ha decidido tomar ventaja. Ser actor y guionista, su propio guionista. Convertirse en su mejor obra, porque Eloy Martinez Taula ha batallado en muchas guerras, quiero decir que ha contado muchos historias, es como un marine de las ideas. ¿Alguien ha visto la última de Rambo? Pues si Rambo fuera culto, sería él. Sí, es exactamente eso. Es de esa clase de personas con las que uno preferiría no tener una discusión nunca. No digo con eso que haya que tener discusiones con la gente, ni que me guste tenerlas. Estoy en contra de la violencia. Sólo digo que hay personas con las que es más fácil discutir y personas con las que no se puede discutir. Tampoco quiero que parezca soy de los que se echan para atrás fácilmente, ni que se interprete que no sé argumentar. Sé argumentar de sobras. El otro día sin ir más lejos estaba con un amigo hablando sobre… Da igual estaba hablando de Eloy Martinez Taula, ya no recuerdo que estaba diciendo de él...

*El hámster de la imagen lo he tomado prestado, se llama Nini.

4 Comentarios:

Rebirthia

Hay un cambio de narrador. De ser en tercera persona pasa a ser en primera persona, y creo que Eloy es un egocentrista de mucho cuidado ;)
Un placer leerte, como siempre.

Rebirthia

Por cierto, cuando escribas el libro invítame a su presentación en sociedad ^^

Ramon.Eastriver

Como me río con esos juegos que nos propones. En fin... Un gran abrazo.

Pan

Como bien has señalado Rebirthia hay un cambio de narrador. El porqué, para no perder la costumbre, no lo voy a explicar. Os lo dejo a vosotros. Aunque si el texto no se entiende por si solo, tampoco tiene sentido que lo explique yo.
Eloy es mucho Eloy te recomiendo que nunca te cruces con él.
Cuando presente el libro... (risas)
Ramon es bueno tenerte de nuevo por aquí, viendo como la lias en tu blog últimamente me alegro. Un abrazo también.

Coman Pan
Y luego... cómanse las mijillas