el loco de rubik

Después volvía a mirarlo, hacia un lado y hacia otro. Cada una de las caras estaba compuesta por 16 cuadrados de distintos colores, rojo blanco, verde, azul y amarillo. Y de nuevo movía la mano derecha y una hilera de cuadrados de colores se movía suavemente. como si aquel cubo de rúbik fuera un motor de pistones. Finalmente sacó el cubo de colores. Era otro de esos locos demasiado listos como para ser sociables que vivían con su madre aun y a su edad. Luego hacia girar cada uno de los lados sobre sí mismo, y cuatro cuadrados giraban en escrupulosa línea recta entre otra filas de colores. Primero sacó su reproductor de música increíblemente grande y bueno. Luego se puso las gafas pese a estar en el metro. Sostenía el cubo de rúbik con con los dedos muy abiertos, apretando las yemas sobre las aristas y dejando un dedo colgando en aire. Eran unas muy estilizadas de esas que hace unos años estuvieron muy de moda y que ahora sólo llevan los esquiadores. Así sucesivamente hasta que en al cabo de unas cuantas paradas el cubo esta completamente hecho. Lo movía suavemente, primero hacia él, hacia un lado y hacia y hacia el otro mirando las distintas  caras.


  Luego se puso las gafas pese a estar en el metro. Finalmente sacó el cubo de colores. No fue hasta que se puso las gafas de plástico metalizadas que me di cuenta. Primero sacó su reproductor de música increíblemente grande y bueno. Eran unas muy estilizadas de esas que hace unos años estuvieron muy de moda y que ahora sólo llevan los esquiadores. Era otro de esos locos demasiado listos como para ser sociables que vivían con su madre aun y su edad.
  Así sucesivamente hasta que en al cabo de unas cuantas paradas el cubo esta completamente hecho. Después volvía a mirarlo, hacia un lado y hacia otro. Lo movía suavemente, primero hacia él, hacia un lado y hacia y hacia el otro mirando las distintas  caras. Cada una de las caras estaba compuesta por 16 cuadrados de distintos colores, rojo blanco, verde, azul, y amarillo. Y de nuevo movía la mano derecha y una hilera de cuadrados de colores se movía suavemente. Como si aquel cubo de rúbik fuera un motor de pistones. Sostenía el cubo de rúbik con con los dedos muy abiertos, apretando las yemas sobre las aristas y dejando un dedo colgando en aire. Luego hacia girar cada uno de los lados sobre si mismo, y cuatro cuadrados giraban en escrupulosa linea recta entre otra fila de colores

  No fue hasta que se puso las gafas de plástico metalizadas que me di cuenta. Eran unas muy estilizadas de esas que hace unos años estuvieron muy de moda y que ahora sólo llevan los esquiadores. Era otro de esos locos demasiado listos como para ser sociables que vivían con su madre aun y su edad. Primero sacó su reproductor de música increíblemente grande y bueno. Luego se puso las gafas pese a estar en el metro Finalmente sacó el cubo de colores.
  Sostenía el cubo de rúbik con con los dedos muy abiertos, apretando las yemas sobre las aristas y dejando un dedo colgando en aire. Cada una de las caras estaba compuesta por 16 cuadrados de distintos colores, rojo blanco, verde, azul, y amarillo. Lo movía suavemente, primero hacia é, hacia un lado y hacia y hacia el otro mirando las distintas  caras. Luego hacia girar cada uno de los lados sobre si mismo, y cuatro cuadrados giraban en escrupulosa linea recta entre otra fila de colores. Luego volvía a mirarlo, hacia un lado y hacia otro. Y de nuevo movía la mano derecha y una hilera de cuadrados de colores se movía suavemente. como si aquel cubo de rúbik fuera un motor de pistones. Así sucesivamente hasta que en al cabo de unas cuantas paradas el cubo esta completamente hecho.

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